Sobrarbe

Casa Coronel, cocina con nombre propio

Hoy os vamos a hablar del restaurante y de la cocina de unos buenos amigos. Los conocemos desde hace mucho tiempo: conocemos su trabajo, conocemos su estilo. Sabemos que siempre que les dieron la oportunidad, demostraron el material del que estaban forjados los auténticos profesionales de la hostelería.

Este mundo – el de la hostelería y la restauración – no siempre es fácil ni bonito para sus profesionales. Sin duda es bonito crear, elaborar una cocina de vanguardia – o la que te apetezca – y mostrarle al mundo tu savoir-faire… pero coincidiréis conmigo en que en este mundo tan competitivo dominado por utópicos eslóganes del estilo “no se engañe, la calidad no es cara” , en el que muchas veces – quizá demasiadas – predomina el ajuste de costes sobre la libertad de dar rienda suelta al potencial creativo.. da como resultado un “lowcost way of life” de menús y cartas con materias primas pobres, insulsas o insípidas… a veces presentadas con gracia, pero con poco más que aportar que precisamente eso, su presentación.

Pero hoy… hoy les han dejado hacer ¿y sabéis qué?, lo han hecho: el Chef Alfonso Giménez y la Maître Maria Biró han abierto su propio restaurante y hoy, lo han demostrado.

Realmente el restaurante ya lleva unos meses abierto… bueno, realmente lo que es realmente – en el sentido estricto de la palabra – el restaurante lleva abierto muchos años, pero bajo esta nueva dirección tan solo desde el mes de marzo.

[Reflexión modo ON] Lo cierto es que conforme escribo el artículo – este y los demás -, me da la impresión de que  parece que evite indicar el nombre del restaurante del que estoy hablando, como quien guarda un secreto para después intentar sorprender al lector… sin darme cuenta de que la sorpresa es más que complicada si tenemos en cuenta que el nombre de dicho establecimiento esta en el título del propio artículo. [Reflexión modo OFF]

Para los que no lo conozcáis, el Chef Alfonso Giménez es un veterano de los fogones en la provincia de Huesca. Es uno de esos jefes de cocina capaces de crear escuela y estilo. Lo hemos podido ver – bien en la dirección o como asesor de su cocina – en restaurantes como el del Hotel Barceló Monasterio de Boltaña, el de Casa San Martín de La Solana, La Demba, Asador Zabrín, Restaurante Ordesa 88, Gran Hotel Ciudad de Barbastro, Mas Monzón… y ahora como máximo responsable, junto con María, en el Restaurante Casa Coronel de Boltaña.

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Hechas las presentaciones, no queda más que hablar de lo que hemos encontrado en este rincón de la localidad Sobrarbense.  Y decimos rincón porque no lo encontrareis en la Plaza Mayor de Boltaña, sino bordeando la Iglesia y tomando una estrecha calle en forma de “L” no apta para tu coche.

¿Lo primero que encontramos? La sonrisa de María: Si, parece que no sepa hablar de otra cosa que no sea la sonrisa de una mujer, pero es que – lamentablemente – las sonrisas sinceras están en peligro de extinción: Hay pocas y cuando las encuentras, no queda otra que agradecerlas.

En Casa Coronel puedes elegir entre una variada carta de entrantes, primeros, pescados y carnes a la brasa – certificada del Valle de Broto – y un menú del día en el que está todo bueno. Apuesta por una cocina con su propio estilo y productos de la zona.

 

¿Nuestra selección? Cortesía del “Coronel” hemos podido disfrutar de dos aperitivos elaborados con mimo y de forma casera: un sorprendente Paté de cabrito y un delicioso Blend de oveja, cerdo y ternera con salsa barbacoa.

Tras esto, la cosa se ha puesto seria: como primeros, un sensacional y más que recomendable Salmorejo de sandía, tierra vegetal y aceite de jamón (del menú) y un Risotto con setas al toque de Parmesano y albahaca (de carta) que estaba muy, muy bueno. Para continuar, una tierna Corvina (fuera de carta) y un Canelon vegetal trufado, este último también en el menú del día. Todo sobresaliente.

 

¿Y de postre? Por favor, no os vayáis de Boltaña sin probar La Torrija de Alfonso. Si, lo cierto es que no suena nada bien, pero su torrija – con mayúscula y en negrita – es la madre de todas las torrijas. inigualable.

¿Y la bodega? El menú del día viene acompañado – como no podría ser de otra manera – por un vino tinto D.O. Somontano que despierta interés de propios y extraños por su nobleza. Un crianza con 8 meses de barrica en roble americano denominado Navateros que está francamente bien. Pero, aunque este estaba incluido, hemos querido dejarnos aconsejar por la Maître, y dado los platos seleccionados, nada mejor que un vino blanco. Gracioso en el nombre – por temas que no vienen al caso – nos recomendaba un vino denominado Matarile, firmado por Bodegas Carlos Valero, coupage de Chardonnay con Gewürztraminer, que nos ha resultado muy familiar – guiño, guiño.

¿Conclusión? la gastronomía de Sobrarbe esta al alza y restaurantes como Casa Coronel dan fe de ello. En la atención y en sus platos es visible el reflejo del buen trabajo, de la personalidad de su cocina y de una profesionalidad cada vez más necesaria en un sector durante muchos años enfocado a un cliente sin retorno. Pero aquí… aquí si volverán, aunque solo sea para probar su torrija.

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