cata Cinca Medio

Hoy catamos… Retorno

“Retorno no es un viaje cualquiera, porque no todo tiempo pasado fue mejor.
Retorno es una búsqueda, un regreso al legítimo origen, donde los hombres eran nobles y sus vinos sinceros”

Con estas palabras se presenta Retorno, la gama de vinos sin sulfitos añadidos¹– firmada por el enólogo Victor Clavería –, elaborada siguiendo antiguas técnicas de viticultura y vinificación respetuosas con el cultivo de las uvas y el entorno. Una gama que se compone de dos opciones: un monovarietal Cabernet-Sauvignon y otro 100% Merlot, ambos fermentados a temperatura controlada y con una crianza sobre lías de 9 meses, este último en foudré de roble de 5.000 litros.

Aviso a navegantes: ambos vinos son muy especiales. No necesitaremos conocimientos previos para disfrutarlos, degustarlos y beberlos – ¡faltaría más! – pero si lo que queremos es descifrar lo que ocultan, desgranar su complejidad y encontrar los secretos que albergan… si, necesitaremos un conocimiento técnico y una base de cata más allá de la simple palabrería o postureo de lo que muchos “expertos catadores” hacen gala.

Y aquí abro paréntesis, hago una pausa, incido en el comentario y aclaro la postura:

Catar un vino es, a) un hobby o b) un trabajo: En el concepto más amplio de la palabra, requiere de tiempo – sin prisas, en el momento adecuado – y espacio – la luz, la copa, el ambiente, los olores y hasta la luna si me apuras –, experiencia y desarrollo de unas aptitudes físicas – gusto, olfato, vista..- amén de otras importantes en las que, si lo que queremos es hacer es una valoración sobre – precisamente – el trabajo de una persona, serán completa y totalmente necesarias. Imprescindibles. Es muy fácil criticar, pero muy complejo hacerlo con una base sólida de conocimiento técnico. Por desgracia, en muchos aspectos, lo más habitual es realizar la crítica sin tener en cuenta la repercusión que genera, no aceptando nuestras propias limitaciones como catadores o críticos. Seamos nuestros peores críticos y seremos mejores profesionales.

Pero bueno, ¡volvamos a lo que nos ocupa!

¹)Antes de continuar, si eres un ávido lector para el que pocos detalles son pasados por alto, habrás observado que he subrayado la palabra “añadidos” cuando dictábamos que se trataba de un vino sin sulfitos. Creo que leer este post te resultará interesante.

Ambos vinos se presentan sin clarificar ni filtrar, con todo lo bueno que ello conlleva, por lo que toda la esencia del vino se encuentra embotellada… con todo lo bueno que ello conlleva – si, ya lo has dicho – pero es que es necesario puntualizar que vinos elaborados con esta filosofía generan o pueden generar precipitados… y lo cierto es que el poso esta muy estigmatizado … y este tipo de vinos – posiblemente – los van a terminar dando… pero eso no tiene que ser algo malo ¿verdad?.

Sin desvelar mucho sobre el vino, y con el mero interés de generar ganas para que lo incluyáis en vuestra lista de vinos a catar, diremos que son tremendamente afrutados. Una explosión de fruta negra en el caso del merlot tanto en nariz como en boca – delicioso –. Visualmente, la intensidad de ambos vinos es profunda, con colores entre púrpura y rubí que denotan la juventud propia de un vino de estas características. Esto es un buen indicador de que las cosas se han hecho bien a lo largo del proceso de elaboración, fermentación y crianza. Lo cierto es que en la mayor parte de las ocasiones los vinos sin sulfitos se oxidan con tremenda facilidad, desmereciendo el color, sabor y aroma y por tanto, el resultado final frente a vinos que sin han sido “tratados”.

Como decimos, en nariz son afrutados y limpios; en ambos casos encontramos fruta negra y especias como denominador común. La diferencia viene en su final, derivando en unos elegantes tostados por su estancia en foudré en el caso del Merlot y en interesantes notas de pimiento verde – hortaliza – en el caso del Cab-Sau.

En boca sorprende por lo fácil. Si, tiene cuerpo, pero la acidez está muy bien equilibrada. Sin duda el periodo de crianza sobre lías le dota de cierta cremosidad, que en todos los casos, invita a beber – y seguir bebiendo -. 

Sin duda Retorno, en cualquiera de sus dos opciones, es un vino a tener en muy cuenta. Un vino muy interesante para todos aquellos que quieran descubrir un vino sin sulfitos añadidos en los que las características por no llevarlos – precisamente – hacen que realmente se trate de un vino de calidad con nada que envidiar a vinos que si los llevan.

Desde aquí, alzamos la copa negra y le damos nuestra enhorabuena, deseando la máxima de las suertes para con este proyecto – Salud -. 

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