Cultura de vino Priorat

Ferrer Bobet, respeto por la D.O.Q. Priorat

La D.O.Q. Priorat es – sin ningún tipo ni género de dudas – un lugar enigmático que difícilmente dejará indiferente a nadie. Si bien esto no lo consiguiera por sus vinos – a gustos colores – tal vez si lo haga por su curiosa – curiosa – geografía.

Lo cierto es que es tremendamente complejo de explicar… no por explicarlo en si mismo, sino porque tal vez no quede lo suficientemente claro: Os puedo decir que los viñedos están literalmente en las paredes de la montaña, pero si no vas allí y lo ves, es difícil que puedas hacerte una idea real de cuan empinadas son sus costeras – ver para creer –.

img_0639La geografía debía marcar el primero de los comentarios, pero sin duda, la excusa real del viaje – a parte de la “cata” del Opel Grandland X que podrás encontrar haciendo Click Aquí, era la de conocer en primera persona e in situ los vinos de esta región catalana. De entre las diferentes bodegas que existen, teníamos especial interés en poder visitar y conocer Ferrer Bobet – y realmente tuvimos la suerte y privilegio de poder hacerlo en una de las mejores visitas que hemos realizando nunca a una bodega-.

Ferrer Bobet se basa en el respeto. Respeto por la tradición vitivinícola del territorio, por el desarrollo económico y social de su comarca y por aquellos que busquen un vino que refleje de forma sincera la esencia mineral tan propia y característica del Priorat.

Antes de continuar, nos debemos en elogios a Elena, quien nos brindó la oportunidad de visitar la bodega de una forma profesional y tremendamente íntima. Gracias a ella pudimos conocer en detalle no solo las instalaciones y los viñedos, sino los secretos que tan especiales hacen a sus vinos.

En cuanto a la ubicación – y para que también os situéis vosotros –, la bodega y viñedos se encuentran en la zona de Porrera – Primer punto a destacar en la visita –. Esto no es casual, el entorno de esta localidad tarraconense posee unas particularidades excepcionales para la viticultura, al tratarse de una de las áreas más frescas del Priorat. Esto se debe – por un lado y principalmente – a la marcada influencia de los vientos del noreste y – por otro e indudablemente – a su topografía, caracterizada por la presencia de varios de los viñedos sitos a más altura y con mayor pendiente de la denominación de origen.

Pero como no hay mejor forma de comprobar algo que vivir la experiencia en primera persona, nuestra querida guía tuvo a bien llevarnos a conocer el viñedo a lomos de un Jeep Wrangler. Los que me conocéis sabréis de mi debilidad por los vehículos 4×4. Si a esto le sumamos hacerlo por un viñedo… ¿Qué más os puedo decir?: Elena supo enamorarme.

Una vez en el campo podemos efectivamente comprobar como – a parte de la famosa y ya descrita inclinación del terreno – el suelo o terroir esta compuesto de forma casi exclusiva por la famosa llicorella – más conocida como pizarra – y que tan responsable es de la personalidad de los vinos de esta tierra.

En cuanto a las variedades de uva, podemos encontrar viñedos centenarios de Cariñena y Garnacha, a parte de otras más jóvenes como Syrah, Cabernet Sauvignon, Viognier o Roussane, repartidas entre 15 de las 70 hectáreas que posee la finca.

ferrer-bobet-priorat-bodegaUna vez y de nuevo ya en la bodega – dejamos el Jeep aparcado fuera – encontramos un edificio moderno pero integrado en la montaña y paisaje. Una instalación que se define en diferentes niveles para permitir el trasiego del vino por gravedad, evitando así y en la medida de lo posible el uso de bombas para sus remontados o trasiegos, encontrando la zona de recepción, descarga y selección de uva en el nivel superior, y los depósitos de fermentación bajo nuestros pies.

Sobre los depósitos de fermentación, los tenemos de madera, de acero y de hormigón, para adaptar la elaboración a cada una de las variedades arriba descritas.

Tras visitar la sala de crianza y barricas, llegamos a la espectacular sala de catas que podréis ver en la imagen que aparece a continuación. Su espectacularidad no yace en su equipamiento técnico, sino en las impresionantes vistas que nos ofrece. En un lugar como este, no hay vinos buenos, hay recuerdos excelentes.

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Tenemos la oportunidad de probar dos de los tres vinos – o vinazos – que elaboran: Ferrer Bobet 2015 y Ferrer Bobet Selecció Especial Vinyes Vielles 2015, uno ya agotado y otro a unos días de salir al mercado. Sin duda dos fantásticas elaboraciones que nos dejaron un inmejorable sabor de boca como colofón final para una fantástica experiencia enoturística.

Como no podría ser de otra manera, de Ferrer Bobet quisimos llevarnos un pedacito con nosotros. Unas botellas que ya hoy aguardan en nuestra bodega privada para – antes o después – acabar como cualquier vino que se precie: ¡en la copa y disfrutado!

 

 

 

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