Cultura de vino Huesca

Cata en Chez Marzola, la alacena del Pirineo

Este pasado jueves 19 de abril por fin pudimos acercarnos a conocer el establecimiento dedicado al producto de proximidad Chez Marzola, que abría sus puertas en la capital oscense en diciembre del pasado año.

Si no habíamos ido antes no era por no querer – dicen que si hay que ir, se va… – y aunque no sirva de disculpa, lo cierto es que la agenda es la que es y las distancias son las que son, pero quizá la excusa que nos presentaron hizo difícil resistirse a ello: Un lugar y trato encantador, la cata guiada de dos vinos monegrinos por parte de un vigneron independiente y tres tapas elaboradas con productos km0 – ahora decidme… ¿quién dice que no a eso? –.

Al establecimiento no le falta detalle. La decoración esta realizada con gusto y cariño, los productos se rigen por un fotográfico orden de colocación… sin duda es de postal. La apuesta es clara: Productos de la tierra, de cercanía, donde el trato con el productor sea directo. Vino, queso, aceite, miel, mermelada, repostería y un largo y delicioso etcétera.

¿Nuestra recomendación? – obvia – tanto si sois de Huesca como si estáis de paso o turismo, no dudéis en llamar a su puerta y entrar. Descubriréis productos que quizá ni siquiera sabíais que existían, de gran calidad y elaborados tan cerca de casa. ¿Dónde? Coso Bajo, número 11.

Sobre la cata con Fernando Mir – responsable del proyecto El Vino del Desiertodiremos que es muy recomendable, primero por el vino – obviamente – segundo por la pasión que le dedica, primero a elaborarlo, pero también y sobretodo a explicarlo: a explicar donde está, a poner a la Comarca de Monegros no solo en el mapa, sino también en la historia vitivinícola aragonesa.

– Si, has leído bien, Monegros tiene su historia. Una historia con casi 6.000 hectáreas de viñedo, que hoy son precisamente solo eso, historia –

En esta ocasión nos presentaron las dos nuevas añadas de Sed y Duna – vinos tinto y blanco respectivamente – elaborados con variedades como la Garnacha, la Cariñena y el Syrah para el primero de los casos y con Garnacha – blanca – y Alcañón para el segundo. El coupage de este último suele venir acompañado de Viognier, pero que – si no entendí mal – se vio bastante afectada en la helada de la primavera del 2017, dejando si floración y por tanto sin uva a la añada.

Como nota de interés para los catadores, especial atención al tinto – el blanco también está bueno – pero centrándonos en Sed, este se presenta en un coupage blend de dos añadas – 2015 y 2016 – que le confieren una personalidad única y tremendamente interesante, al que no suelen tenernos acostumbrados vinos con Denominación de Origen.

Como decía unas lineas más arriba, esta cata se vio acompañada de tres tapas gourmet elaboradas con productos disponibles en la propia tienda: Un zurito de brotes de ensalada con conejo escabechado de “El Corral del Tío Nicasio” de Castejón de Valdejasa, un plato de Aceite para untar – y chuparse los dedos – de nosedónde con pan de pueblo elaborado por nosequién y para terminar, sobre pan de pueblo, patata de Chía con queso y mermelada de higos.

*) En cuanto sepa de dónde era y quién es el elaborador tanto del aceite y como del pan… ¡Actualizo!

Sin duda una tarde-noche entre amigos, amantes del buen comer y el buen beber, en una alacena 100% recomendable para poder conocer un poquito más del buen hacer de nuestra tierra.. buen, buen, buen… ¡todo bueno!

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